
….y cuando crees que has aprendido la lección y conoces la ruta del camino, entonces llega otra estación , acaba el otoño y comienza la primavera.
Cuando sientes que tienes red, y puedes caer sin problema, entonces ves el vértigo y el corazón se aprieta. Cuando imaginas que todo está y nada puede suceder, sucede.
Y entonces llegaste tú, de la nada, a ocupar el vacío tan grande del que no era consciente, a completar el alma deseosa de amor que seguía sintiendo ese vahío de la soledad , a dibujar las notas que faltaban en una incompleta canción, a marcar la velocidad del camino, a coger el volante en las curvas más peligrosas, a limpiar las lágrimas que caen cuando menos lo esperas, llegaste a suceder , porque en la vida las cosas no siempre suceden cuando uno desea que sucedan.
Y así te acostaste a mi lado, te vestiste conmigo y bailaste para mí. Y yo creyendo que mi red estaba preparada, y ni siquiera había red. Pero es así como las cosas más grandes suceden, de los instantes más pequeños. Quizá una mirada es el gesto más pequeño, pero resulta el compromiso más grande e infinito. Quizá la vida te colocó para enseñar a amar cuando no sabes amar, para aprender a andar cuando crees haber andado y jamás te has movido, o para reír tan fuerte que el alma despierte.
Y contigo cada instante vale por tres, por el mío, por el tuyo, por los dos. Y cada sonrisa es más grande, y cada llanto más doloroso, pero todo es mágico cuando pronuncias mi nombre, no me importa cómo me llames, sólo me importa que me llames, no me importa a qué hora vengas , siento que adoro que vengas. Y fue así como rompiste las manecillas del reloj, y detuviste el tiempo, y rompiste el tiempo, y ahora no existe nada más, no sé ni cuanto ni dónde, sólo sé de ti…
Y es así como suceden las cosas más maravillosas, es así como sucediste tú.