He aquí un viajero,no sólo de carretera, sino de emociones entre el alma y el corazón, en ocasiones poeta, otras rokero, guerrero, casi siempre pensador, y siempre amante de la naturaleza…
He aquí un viajero,no sólo de carretera, sino de emociones entre el alma y el corazón, en ocasiones poeta, otras rokero, guerrero, casi siempre pensador, y siempre amante de la naturaleza…

La Guía del Alma

El corazón es la mejor guía de la que el alma dispone. Es ahí donde se cocinan los sentimientos más bellos que existen, las insuperables emociones que jamás se olvidan, los impulsos más grandes que nunca volverán a vivirse tras cada latido. Es ahí donde duele cuando duele mucho. Pero sólo duele cuando verdaderamente no es.

El vuelo incansable de los pájaros heridos aborda las migraciones, las estaciones, los cambios de altitud, los sueños, con sus victorias y aprendizajes, es en esa imponente hermosura, en esa preciosidad, en esa lindeza, donde esconde su secreto, la delicadeza de vivir amando.

Porque el amor jamás se rompe, eterno, como eterna es su ley, es la energía que da el todo.

Soñando dormí, amando desperté, y la vida estaba intacta, tal y como esperas antes de hincarle el diente, lejos de la exasperación de la incertidumbre, con la seguridad asida y el brillo como referencia, como la estela de un vuelo bajo la luna, en una única vereda, en una única verdad de que al final el viaje es personal e intransferible.

Lo peor de la soledad elegida es el gustazo que se le coge cuando la descubres, porque a veces, a veces las causas menores son las mayores desencadenantes, y vuelves a verte en el espejo del mundo. Y ahí ves que amar el desamor es amar, es una cuestión de perspectiva, y de nuevo la vida toma forma, la vida y su proceso, en todas las cosas. Y así poder volver a amar lo natural. ¡Ama en el instante, amarás siempre! Jamás podrás amar un recuerdo de la misma forma.

La vida tiene esa mágica circunstancia en la que no sabes cuando darás el último beso, la última caricia o el último respiro. Eso hace vivir y amar algo aún más grande todavía; Y vislumbra la belleza de la felicidad de dar, de tener, de sentir, de no necesitar, de no pedir.

Durante la oscuridad de la noche se atisba el día, y ahí ya huele a lo que será. Nada está escrito, sin embargo, el instante ya lo ha escrito, y no es natural si no es natural. No puedes jugar a golpear la roca como si fueras agua si no hay roca y eres viento, no puedes agarrar fuerte con las manos el viento cuando eres el agua, y no puedes soplar como el viento si eres el mar.  

Y quien sabe qué si no sabes quién, y qué sabe quien si no sabe qué. Y qué sé yo si no sé qué, si tan siquiera sabes cómo. De la misma forma que a veces dejar huir es amar, otras cruzar la orilla es morir, y es así como se deja de ser, cuando se deja de amar y permites cruzar la orilla, en esa incertidumbre la corriente hace su agosto y te hace dejar de ser. Y ya nada vuelve a ser, la luna desaparece en la madrugada, así como la estela del vuelo, el infinito y eterno vuelo de los pájaros heridos. 

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