He aquí un viajero,no sólo de carretera, sino de emociones entre el alma y el corazón, en ocasiones poeta, otras rokero, guerrero, casi siempre pensador, y siempre amante de la naturaleza…
He aquí un viajero,no sólo de carretera, sino de emociones entre el alma y el corazón, en ocasiones poeta, otras rokero, guerrero, casi siempre pensador, y siempre amante de la naturaleza…

Nunca se fueron

La noche dibujaba increíbles formas y letras con la puesta en escena de sus estrellas, escribiendo textos de cuentos sobre el majestuoso escenario del rosáceo cielo, brillaba elegante iluminando aquella alborada, y seguramente el resto de sus vidas. Pero el sueño los venció, poco antes de amanecer el sueño tumbó su promesa de que aquella noche verían amanecer juntos bajo el implacable cielo de estrellas, entre besos sin fin, entre las caricias que, bajo el silencio de la noche, sólo roto por su respiración, saben mejor.

Poco después ella buscó con la ansiosa mirada la ráfaga de luz que durante la noche había observado de cada una de las miles de estrellas que habían poblado el cielo. Pero no había ni rastro de aquel maravilloso anochecer, sólo un imponente y amarillo sol que nublaba la vista e impedía mirar al firmamento y buscar cualquier resquicio del pasado crepúsculo. No había oscuridad, no había estrellas, no había sueños, no había dibujos, no había…

Pero allí estaban las estrellas, no se habían ido, el sol impedía verlas, y era justamente en la otra cara de la tierra, donde otras dos almas gemelas jugaban a prometerse pasar la noche en vela, encargando un sueño para el resto de sus vidas a cada una de las estrellas que esa noche iluminaba la felicidad de sus caras, entre los besos y las caricias, que bajo el silencio de la noche y la compañía de las estrellas saben mejor.  

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