He aquí un viajero,no sólo de carretera, sino de emociones entre el alma y el corazón, en ocasiones poeta, otras rokero, guerrero, casi siempre pensador, y siempre amante de la naturaleza…
He aquí un viajero,no sólo de carretera, sino de emociones entre el alma y el corazón, en ocasiones poeta, otras rokero, guerrero, casi siempre pensador, y siempre amante de la naturaleza…

El Color de la Niebla

«Préstate a aprender y a escuchar», recordó aquél anciano casi desvalido mientras se alejaba en la penumbra de la noche por aquella carretera empedrada que no llevaba a sitio conocido y por la que muy pocas personas se habían atrevido a pasar. En el pueblo la llamaban la Carretera de la Sabiduría, aquellos que la cruzaron no volvieron jamás , y ese vértigo era el que impedía a todas las personas atravesarla incluso con la luz del día, el momento en el que uno cree tener toda la iluminación suficiente para abordar una empresa de tal magnitud.

Caminaba seguro por aquél Camino de la Sabiduría acompañado por casi una desconocida joven que, en apariencia, conocía al detalle cada curva y rincón escabroso de un lugar que jamás había transitado. Ella le contaba historias que causaban sorpresa en él, algunas no podía creerlas por inverosímiles, otras por ingenuas, otras por fantásticas, pero durante el viaje se prestó a escuchar cada detalle que saliera de su boca. De esta forma el recorrido era más ameno. Sin embargo la frase de cabecera que marcaba su camino era la del anciano, «Préstate a aprender y a escuchar». Pero ¿Cómo aprender a aprender? y ¿Cómo saber si lo aprendido es lo correcto ? y ¿Cómo saber si estás aprendiendo? , ¿Cómo saber que sabes? o ¿Cómo saber que no sabes nada?

La joven continuó relatando su vida entera, llevaban no demasiado camino recorrido y casi había alcanzado para contar media vida, así que ella se detuvo en una parte densa de arbolado y le cogió las manos, esperando del él algo que quizá ella ni siquiera sabía. No puedes ofrecer algo a alguien que no sabe lo que quiere, pensó él, y decidió reanudar el paso. Ella se enojó , y le gritó » ¿Has visto cuanto te queda por aprender?. Seguro que nunca se aprende todo, porque nunca se sabe todo , pero aún resulta más complicado cuando no sabes qué es todo y dar algo cuando no sabes qué es.

Comenzó a refrescar y a cerrarse la tarde, al tiempo que caía la niebla. Él le preguntó, ¿Ves la niebla? Y ella le respondió , ¿Qué es la niebla? Jamás la he visto, ¿ De qué color es? Y comenzó a dejarlo de ver. Estaba apenas a dos metros y no lo veía. Empezó a gritar asustada y le pidió que la rescatara, pero él no sabía cómo rescatarla porque no podía explicarle cómo salir de la niebla , ella no conocía la niebla, ni siquiera su color, no podía explicar ni una palabra acerca de cómo salir de ahí, ni siquiera él podía salir. Dejaron de verse , y sus voces cada vez estaban más alejadas a pesar de que ella gritaba cada vez más alto. Y él sabía que tenía mucho aún que aprender mientras no podía explicar cómo era la niebla , ni cómo se sale, ni cual es su color, a pesar de haberse prestado a escuchar y a aprender aún habiendo conocido la niebla , no podía ayudar a la joven. Debía continuar el Camino de la Sabiduría para conocer el recorrido en profundidad, sin la posibilidad de regresar, había apreciado cómo el camino se destruía por detrás cada vez que avanzaba. Y continuó el recorrido paralelo al río.

Tras varios días caminando reparó que la niebla se había despejado y que el sendero se divisaba de nuevo con todo el esplendor . A lo lejos el anciano caminaba más despacio y decidió apresurar su paso para charlar con él.

-Buenas tardes maestro, ¿Cómo podría haber explicado a alguien que no conoce la niebla , qué es la niebla?

-De la misma forma que a ti nadie pudo explicarte qué era la niebla hasta que la viste por primera vez, tú no podrás explicar qué es, y la conocerán si llega ese momento . Sólo si llega verán qué es. Y sólo lo verán cuando llegue. Pero eso , si sucede , sólo será cuando suceda. La vida es como la niebla, sólo es cuando sucede, sólo puedes vivir la niebla, como la vida, cuando es.

El anciano se alejó y el joven volvió a pensar que la niebla, como la joven que no sabía qué era la niebla ya no eran. Y ahora sólo era la vida, él y la vida.

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