He aquí un viajero,no sólo de carretera, sino de emociones entre el alma y el corazón, en ocasiones poeta, otras rokero, guerrero, casi siempre pensador, y siempre amante de la naturaleza…
He aquí un viajero,no sólo de carretera, sino de emociones entre el alma y el corazón, en ocasiones poeta, otras rokero, guerrero, casi siempre pensador, y siempre amante de la naturaleza…

Alguien y no nadie

Le dolía su corazón, se lo había roto amando, y se lo vistió de miedo marcando una distancia infinita hasta el mío. Había dado amor y le dieron un puñetazo en el alma, que duele más que las bofetadas en la mejilla que pegan los perdedores.

Cuando llegó de la nada apareció absorta, quizá preguntando si debía volver a verterse de nuevo. Y ves que eso es así porque lo sabes. Y sabes que es ella porque escuchas todo lo que te dice, porque relees todo lo que te escribe, porque te importa cómo piensa, porque ríes cuando está, porque sonríes cuando no está. Porque te importa qué ha soñado, y porque sueñas con ser su sueño.  

Ahora que no está no encuentro la calma de su ausencia en la ausencia del sonido, y viene a la mente el vaivén del columpio de la infancia y ese sabor a tierra en la boca cuando la vida te tira de bruces del columpio.  

Puede que ella no se viera preparada para tener nada con nadie. Me hubiera gustado ser alguien y no nadie. Y eso duele. Dueles, claro que dueles.  

Es el dolor del doble filo de la inseguridad, quiéreme y olvídate de mí.  ¿Cómo partir el corazón en dos, para seguirte con mi mitad hasta el infinito cada instante para siempre, mientras te olvidó a cada paso con la otra mitad?

Yo quería ser su cielo.

Alguien y no nada. 

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