De heridas y lecciones están llenos los días , tú eliges con qué te quedas, con el dolor de la herida en la batalla, o con el placer de la lección aprendida.
Me pillé, no tengo la culpa, te vi y me pillé.
Dibujaste con tus labios cada palabra y me enseñaste a leer.
Y empecé a leer la vida, aunque sepas leer a veces necesitas maestro, y empecé a escucharte, y pasé a buscarte y empecé a echarte de menos, y la luz de tu vuelo se cruzó en mi camino , y así fue como empezó mi vuelo.

y mientras dormías pensé …

Y pensé:
«No sé tú, pero yo no sé a dónde vamos….
No sé a ti, pero a mí , me gustaría que fuera contigo…»
Pero eso nunca te lo dije, me callé y dejé las cosas pasar , y nunca puse a las cosas nombre.
Pero eso nunca te lo dije, y dije lo que no debía.
No vuelvas a escribirme, dijo.
Ahora soy el único espectador de esto que no tiene nombre .
Ahora sólo yo veo la herida que has dejado, quizá porque sólo yo tengo la herida.
