
-¿Has visto ese brillo que asoma en tus ojos? Vas a llorar.
-No, no voy a llorar , me sucede como cuando te miro, entonces la felicidad me rebosa, me inunda, y mis lágrimas la dejan fluir de nuevo al río de la vida.
Y para mi ella está por encima del suelo , » primero está el suelo, luego el cielo, y después estás tú».
Vendería mi alma al mismísimo diablo por volver a ver ese brillo en sus ojos mientras se postraba ante aquella orquídea, y la luz del sol entraba por su ventana para iluminar el color de su rostro, entre la alegría y la languidez, no era una flor cualquiera , era nuestra flor, como nuestro mundo.
Ella creía en fantasmas, en otro mundo, quizá porque ella era de otro mundo, y los dioses en ocasiones ,insuflan su aura en el alma y dan forma, y le dieron forma, por eso ella está luego del cielo.
Y yo, que sólo tengo el presente, ya no la tengo.
